La comisión de postulación de candidatos a contralor general de cuentas 2026-2030, elaboró y aprobó en su sesión #3, uno de los instrumentos más controversiales de las elecciones de segundo grado: La tabla de gradación
Desde el medio día hasta casi las 20 horas del 21 de agosto, las discusiones fluyeron en medio de algunas concesiones hechas no sin disgusto por el presidente de la comisión y la mayoría de los decanos; y también por algunos representantes gremiales que, sin duda, tienen favoritos en la mira y llegaron a esta sesión teniendo en mente que la tabla de gradación debía generar buenas calificaciones para sus preferidos. En ese ambiente, la comisión aprobó, en términos generales, la siguiente gradación:
Méritos profesionales: 60
Incluye experiencia en cargos públicos y privados de alta y mediana gerencia; y número de años de ejercicio profesional contados a partir del año diez hacia adelante.
Méritos académicos: 38
Incluye títulos de maestría y doctorado en ámbitos esenciales para el ejercicio del cargo de contralor general de cuentas, hasta 23 puntos; docencia en doctorados, maestrías y licenciaturas, hasta diez puntos; y hasta cinco puntos por publicaciones especializadas.
Proyección humana: 2
Dos puntos por acciones relevantes y extraordinarias fuera de los trabajos remunerados, de proyección social y ayuda a su comunidad.
Cada categoría tiene subdivisiones que deben sumar esas cantidades 60+38+2, para alcanzar una nota máxima de 100 puntos como establece la Ley de Comisiones de Postulación.
Alrededor de este instrumento de evaluación surgen muchas controversias, todas originadas cuando los comisionados con intereses totalmente evidentes -como los representantes gremiales y algunos decanos- tratan de elaborar un instrumento de evaluación que favorezca a sus candidatos. En ese marco, en otros procesos de postulación, ha habido grescas, entrampamientos y jornadas enteras dedicadas a sonsacar puntos para elevar artificialmente los méritos de los aspirantes preferidos.
Nudos de conflicto
En la sesión # 3, el presidente de la comisión de postulación a CGC 2026-2030, el rector Miquel Cortés, administró adecuadamente la discusión de la tabla de gradación, con el apoyo de la mayoría de los decanos. Afrontó al menos tres nudos conflictivos y promovió salidas "aceptables" que permitieron aprobar una tabla "aceptable".
Los decanos de la USAC, Byron Mejía; de la Universidad Juan José Arévalo Bermejo, Nidia Ester Gramajo y el de la URural, Ahmed Ricardo Abdallá, unieron fuerzas con los representantes gremiales para abaratar la tabla. El comisionado Henry Mencos propuso una tabla alterna tan mala como la del 2022, e incluso abogó por regalar puntos a quienes tuviesen cerrado el pénsum de maestría o doctorado, muy apoyo en este tema por los comisionados Abigail Roblero y Reyna Elizabeth Mérida.
Los nudos conflictivos giraron alrededor de cómo ponderar títulos de doctorado y maestría, la docencia y la experiencia en cargos públicos y privados. De no haber existido concesiones de una parte y otra, la comisión podría haber tardado mucho más en aprobar la tabla; y quizá al final los representantes gremiales y los decanos con compromisos hubiesen ganado esa batalla.
La tabla no está mal, pero debió ser muy exigente, porque con ella será evaluado el profeisonal que administrará el régimen de control y fiscalización del Estado en los próximos cuatro años.
Algunos puntos relevantes:
En el inicio de la discusión de méritos académicos, la comisionada Reyna Mérida fue quien más argumentó a favor de regalar puntos por pénsum cerrado de maestrías y doctorados.
Esta propuesta estaba en la tabla de gradación alterna que presentó el comisionado Henry Mencos. El argumento de la comisionada Mérida tenía un tono quejoso: hay que tomar en cuenta el esfuerzo de quienes ya cerraron esos estudios superiores, pero no han podido graduarse.
El presidente de la comisión, Miquel Cortés, respondió tajantemente que un cierre de pénsum no es un título académico. El tema no fue mencionado nuevamente. Finalmente, aprobaron calificar los títulos académicos así: doctorado, 10 puntos; maestría, 9; otras licenciaturas, 3; y diplomados 1 punto.
Otro nudo conflictivo fue el relativo a la docencia. El rector y once decanos ponderaban alto la docencia en doctorado y maestría. Los decanos de la USAC y la U. Arévalo Bermejo, seguidos por la mayoría de los delegados gremiales, valoraban más la cátedra en la licenciatura. El argumento es que no hay mucho campo para la docencia en los doctorados, dijo el decano Mejía (USAC).
Ganaron estos últimos, porque se ponderará más la docencia en licenciaturas, aunque la diferencia es mínima. 3 puntos por docencia en maestrías y 3 en doctorados, y 4 puntos por dar clases en las licenciaturas.
En el ámbito de los méritos profesionales, con valor de 60 puntos, hubo fuertes disensos. Un grupo, quería favorecer con notas altas a quienes tienen poca experiencia; otros, optaban por favorecer la experiencia sólida. Los del primer grupo perdieron la batalla en la ponderación de la experiencia profesional en general, y también la notas establecidas para la experiencia en cargos públicos y privados. Hubo ciertas concesiones, pero no tantas.
Puede ver los medios de verificación que deben aportar los aspirantes en: https://comisioncgc2026.gt/CdP-2026/documentos/Documentaci%C3%B3n%20que%20acompa%C3%B1a%20el%20postulante%20firmado.pdf
Puede ver los expedientes de los aspirantes en https://portal.laserfiche.com/r0262/forms/expedientes
